Haití, treinta y ocho años después

En el Aeropuerto de Sevilla
El día 24 de Mayo de 2009 , tras cruzar el océano Atlántico, aterrizamos en el aeropuerto J.F.K. de Nueva-York, donde pasamos nuestra primera noche, para emprender el día siguiente viaje rumbo a Puerto Príncipe, capital de Haití en el vuelo 837 de la compañía American Airlines. Muchos nervios, sentimientos encontrados a medida que pasaba el tiempo ya que este sueño tan anhelado se iba a convertir por fin en una realidad. Nuestra delegación estaba formada por miembros de la Diputación Provincial de Sevilla, del Fondo Andaluz de Municipios, de Haití Siglo XXI y de Ayuda Humanitaria para el desarrollo de la comunidad campesina.

En el Aeropuerto JFK - Nueva York
Eran las 11:00 horas (hora haitiana) cuando la tripulación nos avisaba de nuestra próxima llegada al aeropuerto internacional “Toussaint Louverture”, de la capital de la República de Haití, “Port-au-Prince” (Puerto Príncipe). De pronto, bajando las escaleras del avión, tenemos la sensación de habernos detenido en el tiempo. El reloj en este país se debió haber detenido hace algún tiempo, pensamos. Acostumbrados a encontrarnos en grandes aeropuertos internacionales donde los trámites tanto de inmigración como los aduaneros se hacen interminables, aquí por lo contrario, la espera se hacía relativamente corta, amenizada por las alegres notas musicales de un grupo local.
Una vez fuera del recinto del Aeropuerto internacional, las imágenes cogen un matiz muy distinto. Tantos años de ausencia no nos habían preparado, ni física ni emocionalmente, para el impacto de las imágenes que nos esperaban. Para algunos pueden ser sencillamente una pincelada pintoresca o “puro exotismo”, sin embargo para nosotros, los que dejamos este país hace algunas décadas, el significado era más bien distinto y profundo: estupefacción, confusión, tristeza, amargura etc…. En general, las capitales suelen ser el buque insignia de sus países respectivos, y, en este caso, nuestra capital no cumplía dichos requisitos. Puerto Príncipe esta diseñada en su tiempo para acoger a unos 200.000 habitantes como mucho, sin embargo, se había visto desbordada, por un exceso de población. No controlada. No planificada. Se calcula que en la actualidad existe más de 2.000.000 de habitantes lo que viene a justificar los múltiples efectos colaterales que afectan a esta ciudad, que la afean y hacen de ella una ciudad de difícil gestión.
Puerto Príncipe
En el recorrido del aeropuerto hacia el Hotel pudimos especular e incluso emitir nuestros primeros comentarios sobre el desarrollo a pequeña escala de la vida cotidiana del país. Nuestros ojos no daban crédito al enorme volumen de transeúntes que deambulan por las calles cuyo destino y oficio provocan incontables preguntas, dando a la capital el aspecto de un hormiguero. Este fenómeno viene a llamarse en nuestra lengua vernácula simplemente “BRASÉ” o bien “BWASÉ”, una nueva palabra en nuestro vocabulario criollo que encierra algo de “estraperlo” y mucho de “miseria profunda”. Invadidos por unos sentimientos de extrañeza, nos quedamos atónitos ante la proliferación de pequeños puestos colocados en distintos ángulos callejeros que ofrecen las comidas más típicas del país o de vendedores ambulantes que se ganan la vida ofertando los más dispares artículos.

Paramos a comprar
Esta descripción contrasta con el lujo que ostenta el “HOTEL MONTANA” done estuvimos hospedados, una verdadera “institución” que rivaliza con los más acomodos hoteles europeos. En este hotel esta alojada buena parte de las tropas de la Minustah, fuerza internacional desplegada en Haití en 2004 tras la salida del país del presidente Jean Bertrand Aristide. Amabilidad y profesionalidad de sus trabajadores. Belleza y originalidad de sus parajes. Desde sus terrazas, se puede divisar el bello y frondoso paisaje de una parte de la Isla. Se ha convertido en un centro de atracción y de reuniones diversas. Después de un breve descanso, empezamos la tarde con un corto paseo que nos condujo a Peguy-Ville donde se encuentra ubicada la oficina de FAMSI.
Continuará …

Maud
Les he seguido en este viaje casi iniciático que cuenta el autor con su estilo habitual,lleno de realismo y de poesía a la vez.
enero 14th, 2010 at 3:29 amTengo la oportunidad de dejar este mensage,que leí rápidamente hace algunos días prometiéndome volver a leerlo más detenidamente.Y es hoy,un día después del terrible cataclismo que tocó Haití y digo :Romel, qué suerte que hayas ido a tu país justamente el año pasadomhace sólo 8 meses.Es como si estuviera escrito en alguna parte,eso debe ser el destino,y estas fotos de Puerto Príncipe vienen como recuerdos de un pasado reciente de esta capital.
No puedo definir lo que siento,e imagino que la emoción es difícil de medir para todos los socios de Haití siglo xxi y sobre todo para ti. ¡FUERZA !
j. Gousse
Sí,quizás, estaba escrito que pudiesis contemplar esas calles antes de que las fuerzas de la naturaleza paralizaran de nuevo ese tan ansiado desarrollo deseado por todos.
enero 16th, 2010 at 11:56 pmMe enseñaba papá esas preciosas fotos tomadas desde cualquier ángulo, intentando reflejar tanta belleza, deseando que todo quedase en su retina, para contarnos después cada segundo que habia podido disfrutar alli. Parece imposible, pero tan cierto como que estuvisteis en Haití. Quizás ahora desee incluso con más fuerza si cabe visitar el país, mi país….
Con cierta impotencia vemos dia a dia imágenes y noticias que nos van llegando, queriendo estar consolando a ese niño qu no sabe dónde se encuantra mamá, o dando de beber a ese anciano que ha vivido el paso del tiempo hasta tener que ver apagarse la vida de su hijo.
Ahora, más que nunca, desde el corazón, solo me queda enviar un mensaje de animo y apoyo para seguir adelante con esta gran labor que llevais a cabo.
UN GRAN ABRAZO.