Haití Siglo XXI V 5.0

Una ventana abierta a la esperanza.

Carl Dessources

Carl Dessources

Carl Dessources

A un amigo:

En silencio, sin apenas hacer ruido, se marchó de puntillas, se diría que por no molestar, ese inolvidable compañero.

Amigo de tus amigos, conocerte a ti, Carlo, era como estar siempre recibiendo de ese don de tu generosidad inagotable y de tu trato afable. Nunca se proyectó sombra alguna en la sinceridad de tu amistad y la totalidad de tu entrega a los demás, tu seña de identidad.

Siempre para recordar, nos quedará en la memoria aquellos momentos de felicidad tan tuyos que compartías con los amigos en tus partidas de carta, siendo el rey de la animación.

Siempre quedará para recordar el inmenso amor que profesabas a tu familia y la especial adoración a tu nieta Celia, el más fuerte lazo que parecía atarte a la lucha por seguir viviendo.

Siempre quedará en el recuerdo el ejemplo de fortaleza que sin querer nos brindaste a todos, cuando sólo a poco de alcanzar la meta de tu vida profesional y disfrutar de ese merecido descanso que tanto añoramos todos, supiste que habías sido señalado, precisamente tú, con el dedo de la muerte. Ahí empezó tu verdadera lección de cómo afrontar las grietas de la vida.

Con esa aparente debilidad de tu cuerpo
Forjado en el crisol de tu espíritu de junco
Estabas de nuevo listo para un nuevo envite
Cuando en el umbral de tu puerta
Sin que tú te lo esperaras
Se asomó de repente un aviso, una voz
“La hora Don Carlos”
Y tú por no hacer esperar
Ni tampoco molestar
Te fuiste sin avisar
Seguro que te sabríamos perdonar
Por tu forma de marchar
Pues dondequiera que estés, amigo Carlo
Llévate contigo el amor de tu familia
Y el cariño de tus amigos
Y QUE DESCANSES EN PAZ