Nuestro Papel

Marc Antoine Archer
En cualquier acontecimiento cada uno de nosotros adoptamos un papel. Podemos ser o espectadores de lo ocurrido o actores que forman parte del reparto de la obra. En el terremoto de Haití, lo que está claro es que han habido 3 millones de actores implicados en esta obra y más de 2.000 millones de personas que hemos sido espectadores del movimiento telúrico ofrecido por todos los medios de comunicación e introducido hasta el mismísimo salón de nuestra casa por medio del LCD de 32”. Hoy sin embargo, después del testimonio ofrecido por Marc Antoine Archer en la conferencia que ha dado la asociación Haití Siglo XXI en el centro Pedro Duque Arrupe, me he sentido un poco parte integrante de la obra después de haber escuchado en primera persona el testimonio de un haitiano al que le iba a desaparecer el suelo en tan sólo 57 eternos segundos, el fatídico día 12 de Enero del año 1 en la capital de la Perla de las Antillas. Y digo que me siento parte integrante de la obra porque, es en ese preciso momento cuando verdaderamente te das cuenta de la magnitud de la catástrofe y del trabajo pendiente que hay que hacer. Trabajo por hacer de esos 2.000 millones de personas que hemos visto lo ocurrido casi en tiempo real.
Sergio Gousse


Maite
Buenas tardes y saludos a todos los socios de Haití siglo XXI y amigos de este probado país:
Marzo 3rd, 2010 at 4:48 pmquiero compartir algo muy bonito que encontré en internet, cuando buscaba noticias recientes sobre Haití. Un sacerdote belga, gran defensor de los Haitianos y que vivió en la isla más de 20 años y ahora está de misionero en Africa, ha predicho que de estas ruinas, resurgirá un Haití más fuerteHe vuelto a encontrar sus palabras y se las copio:
Un nuevo mundo empieza! El viejo Haití terminó. Un nuevo pueblo está naciendo. Más aun, una nueva Isla está surgiendo. Y Dios mismo está sembrando la semilla de este nuevo mundo. Está sembrando por medio de todos esos haitianos y haitianas quienes olvidándose de su propia situación pasan su tiempo en ayudar y consolar a sus compatriotas. Está sembrando de manera muy especial por medio de esos miles y miles de dominicanos y dominicanas quienes después de haber enterrado las tensiones del pasado, recorren las calles de Haití para transformarse en hermanos y hermanas de las víctimas. Está sembrando por medio de todos esos hombres y mujeres del mundo entero que ofrecen su solidaridad.